Las baterías del presente y del futuro

Actualmente, las baterías más utilizadas en los vehículos eléctricos son las de iones de litio, aunque también son comunes las denominadas litio-ferrofosfato o LiFePO4, que también utilizan litio, pero no cobalto. Además, se encuentran las de polímero de litio, que es una variante de las ion-litio, pero con mayor densidad energética y sin efecto memoria. 
Mirando hacia el futuro, ya han comenzado a aparecer las baterías de estado sólido, aunque todavía no están implementadas al 100% para el mercado en masa.

 

Batería de iones-litio (LiCoO2)

Ventajas:

- Son las baterías más usadas para vehículos eléctricos.

- Son muy eficientes.

Desventajas:

- Debido al uso de materiales escasos en la Tierra tienen un coste productivo elevado, es decir, son costosas de fabricar.

- Son “delicadas”. Se debe de prestar especial atención en su almacenaje e instalación en el vehículo.

 

Batería de Litio-ferrofosfato (LiFEP04)

Ventajas:

- En su fabricación no se requiere cobalto (uno de los materiales más caros de una batería), por lo que su coste de fabricación es inferior.

- Gracias a contar con una cantidad superior de hierro, son baterías más seguras.

- La vida útil suele ser muy prolongada ya que su degradación es menor debido a su composición.

Desventajas:

- Su densidad energética es inferior, lo que significa que, en un mismo espacio, se almacena menos energía que en una batería de iones-litio.

 

Batería de Polímero de litio (LiPo)

Ventajas:

- No son muy usadas en los vehículos eléctricos por el elevado coste de su fabricación.

- Es una variación de las de ion-litio pero con unas características superiores.

- Ofrecen una densidad energética superior, que se traduce en requerir menos espacio para almacenar la misma energía, dando por lo tanto un menor peso y mayor eficiencia.

- El ciclo de vida es corto, dada su alta degradación.

Desventajas:

- Su precio de fabricación es el más elevado.

¿Debo elegir en función de la autonomía?

A la hora de definir la autonomía del vehículo eléctrico entra en juego la calidad de la batería. En la actualidad, los vehículos eléctricos están ofreciendo unas autonomías en torno a los 400-500 kilómetros, con previsión de aumentar cada vez más. Pero ojo, no es necesario optar por el que más autonomía nos ofrezca, pues merece la pena, considerar también el uso que queramos dar al coche.


Ejemplo:
Un SUV eléctrico tenderá a consumir más autonomía, dado su peso y la altura del vehículo, que influye en la aerodinámica y, por tanto, en la autonomía. Por el contrario, con los coches eléctricos pequeños ocurre lo contrario, aunque también hay que tener en cuenta que normalmente equipan baterías más pequeñas, adecuadas al tamaño y uso pensando para el vehículo.


No obstante, en el momento que la infraestructura de estaciones de carga sea mayor, el problema de la autonomía será algo secundario, ya que con 300 o 400 kilómetros de autonomía será más que suficiente para realizar la mayoría de los trayectos, incluyendo viajes.

Potencia de carga

La potencia de carga que admite un vehículo también es importante a la hora de adquirir un vehículo eléctrico, ya que este parámetro marcará el tiempo que necesitaremos invertir en el proceso de carga del vehículo.


Aquí, el tipo de batería que monte un coche eléctrico también tendrá relevancia sobre la potencia máxima admitida para cargar. Hoy en día, los coches eléctricos que más potencia admiten de carga cuentan con un sistema eléctrico de 800 voltios. 


En este aspecto, las baterías de iones de litio suelen ofrecer un rendimiento mayor, es decir, son capaces de soportar cargas a altas potencias durante más tiempo.

Reciclaje de las baterías

Claro que, con un futuro eléctrico que cada vez es más el presente, sin parar de crecer, ¿qué se hace con las baterías que integran los vehículos eléctricos cuando alcanzan el fin de su vida útil? Para abordar este tema, se han creado diferentes soluciones para aprovecharlas al máximo, dándoles una segunda vida como, por ejemplo, baterías de almacenamiento energético en puntos de carga para vehículos eléctricos (VE).


Cuando finalmente han llegado al fin de su vida útil, y ya no pueden ser utilizadas para otros usos que no sean las de integrarlas en un vehículo eléctrico u otro tipo de soluciones energéticas, entra en juego el reciclaje y la denominada “economía circular”. El objetivo del reciclaje es el de crear un circuito cerrado en el que los materiales sean separados y aprovechados al máximo para otros usos.


En el caso de Renault, contamos con varios proyectos relacionados con el reciclaje de las baterías, siendo uno de ellos el nacido a raíz de la asociación con Veolia y Solvay, cuyo objetivo es reciclar los metales de las baterías.


Además, el Grupo Renault anunció recientemente un nuevo ‘Refactory’, un centro de economía circular en Sevilla (Andalucía, España), que se suma al ya existente en Flins (Yvelines, Francia), el cual es el centro estratégico del Grupo en Europa. Pero esto si te interesa, formará parte de otro artículo.

 

Antonio Sánchez Alonso: Ingeniero informático, redactor habitual de “Somos Eléctricos”, especializado desde hace más de 3 años en el mundo del vehículo eléctrico.