En este artículo encontrarás...
“El principio de la sabiduría es llamar a las cosas por su nombre correcto”. Esta idea, que se atribuye a Confucio, lleva siglos vigente: nombrar bien las cosas es el primer paso para un modelo duradero: social, institucional y, por qué no, hoy en día, de un coche.
Pero, ¿cómo se encuentra el nombre correcto? ¿Qué diferencia hay entre elegir el número 4 o la palabra Symbioz para un vehículo? ¿Cómo se llega a inventar un nombre como Twingo y que todo el mundo lo recuerde?
Tal como explica Fernando de Córdoba, estratega de marca, narrativa y contenidos, en su libro Los secretos de las marcas, poner nombre es un proceso tan complicado como necesario. No se puede lanzar un nuevo coche sin un nombre, ¿verdad?
En este artículo contamos con su visión experta y los ejemplos más icónicos de Renault para descifrar cómo se crea el nombre de un coche.
¿qué tienen de especial los nombres de los coches?
Aunque pueda parecer que el naming, el proceso de creación de un nombre, es el mismo para cualquier tipo de producto, los coches tienen varias particularidades.
Fernando es claro al respecto:
“La principal diferencia es que, para mucha gente, un coche es más que un producto, es parte de su identidad. En cierto modo, el coche que conducimos nos define, vive con nosotros momentos especiales (ir al colegio, vacaciones, viajes importantes) y dura muchos años, por lo que es normal que lo asociemos a momentos de nuestra vida, de nuestra familia o a las personas que conocimos”.
Además, también apunta a dos factores clave: un coche es una compra para varios años y se suele vender en varios lugares del mundo muy diferentes.
Esto se traduce en que el nombre de un coche tiene que resistir el paso del tiempo, cruzar fronteras sin despertar malas percepciones y, a la vez, transmitir el carácter del vehículo. No es poco para una sola palabra.
Así es como Renault lo ha conseguido con sus modelos a lo largo de más de 125 años.
la evolución de Renault: de clasificar a nombrar con intención
Durante décadas, la filosofía de Renault fue sencilla y funcional: utilizar números. R4, R5, R8, R12… Una lógica que organizaba la gama con precisión, pero que, como apunta Fernando, tenía sus limitaciones:
“Un número clasifica mientras que un nombre cuenta. Cuando pones nombres a tu gama basados en números, estás organizándolos, pero la marca fundamental, con la que la gente asocia sus percepciones, es el fabricante. Si le pones una palabra (que en muchos casos logotipizas también), ya estás creando una cierta personalidad”.
Los números servían para distinguir un vehículo de otro, pero no contaban nada de los coches por sí mismos, era el apellido Renault el que les confería identidad. Un nombre propio, en cambio, da carácter y hace que el modelo empiece a escribir su propia historia.
Razón suficiente para que este sistema, que parecía inamovible, se rompiera en 1984 con Renault Espace, un nombre que consiguió asociarse inmediatamente con la comodidad y el espacio. Tanto, que con el tiempo se convirtió casi en un término genérico para toda una categoría de vehículos, como le ha pasado también a marcas como Kleenex con los pañuelos o Rimmel con la máscara de pestañas.
Los números dieron el paso definitivo a los nombres en 1988. R19 fue el último modelo de la marca en llevarlos. Se tenía que haber llamado Renault 13, pero lo impidió la superstición que ese número despierta en Europa (no todo es estrategia en el naming).
Después, buscando humanizar sus modelos y hacerlos más memorables, Renault cambió su enfoque en 1990 estrenando Clio. El nombre no surgió de un gran departamento de marketing, sino de Pierre Dosa, director de relaciones públicas de la planta de Renault en Normandía.
Clio deriva del verbo griego κλέω (cantar alabanzas), y es también la musa de la historia, hija de Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria. Pocas veces un nombre ha sido tan profético. El resultado: un coche que perdura en el recuerdo hasta hoy con el nuevo Renault Clio full hybrid E-Tech y más de 17 millones de unidades vendidas.
En los años siguientes se sumaron Twingo, Megane, Laguna, Scenic… Nombres evocadores, en algunos casos “inventados”, pero siempre con una identidad propia.
Hoy, esa filosofía ha dado un paso más.
Rafale y Symbioz: dos nombres con significados potentes
Rafale no nació de una lluvia de ideas corriente: su nombre viene del Caudron Rafale, un avión de carreras monoplaza con motor Renault que en los años 30 batió varios récords de velocidad.
En 1933, Louis Renault, apasionado de la aviación, compró Caudron y rebautizó todos sus aviones con nombres relacionados con el viento: Rafale (ráfaga), Simoun, Typhon... Un pasado breve y desconocido que ha servido, noventa años después, para nombrar a un SUV que concentra los mismos valores de tecnicidad, audacia y agilidad, en un diseño que rompe lo convencional.
Symbioz, en cambio, no busca su significado en el pasado, sino en una idea: la de vivir juntos. Su nombre es una referencia directa a la palabra francesa symbiose, derivada del griego symbiosis, que significa precisamente eso.
Un concepto que encaja a la perfección con el eslogan de Renault “coches llenos de vida” y con un SUV familiar pensado para que la convivencia a bordo sea parte de la experiencia. Aunque no solo es una buena metáfora, también es una decisión práctica. Symbioz suena reconocible en casi cualquier idioma.
Dos nombres, dos estrategias distintas. Las dos, sin embargo, cuentan una historia antes de que el coche haya recorrido un solo kilómetro, pero ¿qué pasa cuando el nombre no viene de ningún sitio, sino que se inventa desde cero?
Twist, Swing y Tango: el poder de un nombre con ritmo
Twingo es quizá uno de los nombres más misteriosos de la marca. No tiene un significado histórico ni simbólico, ¿de dónde viene? Sylvia Dos Santos, responsable de la estrategia de denominaciones de Renault, lo explica en este vídeo.
Todo partió de un encargo, un nombre que ilustrara el diseño sonriente del vehículo. Y la solución fue tan creativa como fusionar tres bailes en una sola palabra. TW de twist, IN de swing y GO de tango. Tres estilos dinámicos, alegres, ágiles y un poco traviesos, como el propio Twingo.
Pero la búsqueda de la sonrisa tiene más capas. La T inicial le da fuerza y la O final le da redondez, creando ese sonido rítmico que encaja a la perfección con el diseño curvo del coche. Y hay un último guiño: las letras G y O forman la palabra go en inglés. Esto nos sumerge directamente en la acción y el movimiento.
Lo curioso es que la mayoría de la gente desconoce este origen, pero el nombre funciona igual de bien. Le preguntamos a Fernando por el secreto de su éxito:
“Que suene a lo que es. La gente no necesita saber de dónde viene Twingo, le basta con ver que es corto, juguetón y fácil de pronunciar. Lo de que tenga un significado así (que tampoco cuenta nada técnico del coche, sino que profundiza en su personalidad) es un plus, una pequeña historia o curiosidad que podemos contar más adelante, que nos da algo que decir. Los nombres inventados tienen esa ventaja: no se confunden con nada porque son palabras creadas, se suelen diseñar para que se entiendan bien en diferentes idiomas y se pueden llenar de significado fácilmente sin que haya otra marca usando esa palabra para algo que no te interesa”.
Treinta y tres años después de su lanzamiento, Twingo sigue siendo uno de los modelos más reconocibles del sector. Y ahora, con el nuevo Renault Twingo E-Tech eléctrico, ha vuelto a triunfar con su nombre equilibrado y pegadizo.
más allá de la nostalgia: los nombres que forman parte de nuestra vida
Recuperar un nombre mítico no es lo mismo que apostar por la nostalgia. Fernando de Córdoba lo explica con un concepto propio:
“Aquí estamos jugando a algo que yo llamo el patrimonio sentimental de marca, que no es lo mismo que la nostalgia. La nostalgia es difusa, a veces fabricada. El patrimonio sentimental se acumula cuando una marca lleva tantos años acompañándonos que ya es parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos… Renault no está aprovechando una moda retro, sino rescatando un cariño que sigue intacto, aunque algunos modelos llevaran años sin venderse. Pero claro, todo esto viene con unas expectativas; el coche nuevo tiene que estar a la altura, para no cargarte un icono que tardó años en construirse”.
Esto es exactamente lo que Renault ha hecho con R4 y el R5, recuperados como eléctricos después de años de ausencia. Sus nombres fueron puramente funcionales y sin ninguna carga semántica, no obstante, con el tiempo se cargaron de tanto patrimonio sentimental que ninguno necesitaba presentación: sus seguidores estaban deseando darles otra oportunidad.
Pero no todos los nombres necesitan desaparecer para ser icónicos. Scenic nació en 1996 como monovolumen, un formato que dominó el mercado familiar durante décadas, y hoy es un SUV eléctrico. El coche ha cambiado radicalmente. Su nombre no.
Fernando lo interpreta así:
“Aquí vuelve a demostrarse que el nombre había creado una marca que no estaba tan pegada a unas características técnicas, sino a un tipo de vivencias. Posiblemente, en la mente de la gente, Scenic significaba viajes, paisaje, vida familiar, ventanas grandes… No se trata de traer el mismo coche de vuelta, sino de conservar el mismo significado. Esto pasa mucho con otras marcas que también han sobrevivido a su producto o con el significado de conceptos: no es lo mismo ser sostenible, feminista o tecnológico en 1980 que hoy en día. Y hay que saber actualizarse”.
De R4 a Symbioz, de los números a los conceptos, de los nombres inventados a los que cuentan historias. La evolución del naming de Renault es, en realidad, la evolución de cómo la marca entiende su relación con la gente. Hoy, con los iconos eléctricos reinventados y nombres como Rafale o Symbioz cargados de significado propio, solo queda una pregunta en el aire: ¿cómo se llamará el próximo coche que marque una época?
descubre los últimos artículos
detrás del volante
3 hijos, mil cachivaches y un perro. Cómo elegir un coche para una familia grande sin equivocarte28/5/2026
detrás del volante
4 rutas que van a desatar tu pasión por conducir (y cuatro modos de conducción que te ayudarán)24/3/2026









