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Presentado en Ginebra en 1.998, Renault Zo es un todo-terreno con aspecto de escarabajo, que se desenvuelve fácilmente por cualquier camino, con la libertad de una moto de montaña.
Pensado para favorecer las sensaciones directas con la carretera y su entorno, su estilo insólito subraya un concepto lúdico. Para imaginárselo, los diseñadores han explotado la modularidad del chasis en aluminio surgido en el Spyder. El ensamblaje particular de las piezas mecánicas y de los elementos de carrocería potencian la tecnología.

La suspensión ha sido puesta a punto para conciliar las prestaciones ofrecidas por un vehículo deportivo y un todoterreno. Los resortes de los neumáticos junto a una bomba hidráulica, permiten modificar la altura del vehículo.
Para una conducción deportiva en carretera, el piloto elige la posición baja que, siendo más rígida, ayuda a conseguir el comportamiento dinámico del coche. En caminos, opta por una posición más alta y ligera. Además, para beneficiarse de una ergonomía y una visibilidad máximas, el piloto está sentado en el centro del habitáculo.


Predominan: gris claro para el arco de seguridad, las vigas de la estructura y el salta-viento; gris oscuro para el volante, el tablero de bordo y el bajo. Complementan: los cinturones de seguridad, de color ciruela, que permiten resaltar el gris antracita con nubes marrón dorado de los asientos. La materia que los recubre destaca a pesar de su deliberada textura lisa cuya finalidad es dar un mayor confort.
La utilización del aluminio permite revalorizar numerosos detalles del cuadro de instrumentos o de los pedales. Las luces de freno y los intermitentes traseros, están constituidos de Lumogen (polvo coloreado mezclado con resina). Este material, asociado a tubos de neón, tiene la particularidad de difundir una luz homogénea y muy intensa.
